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Un análisis riguroso de la ingeniería hidráulica preindustrial: la inclinación geométrica de los acueductos de piedra, la física de fluidos en las compuertas de madera y el diseño de los depósitos de almacenamiento de agua de lluvia que abastecían los centros artesanales clásicos.
Leer el primer estudioInvestigadores y arqueólogos han analizado nuestros informes sobre infraestructura hidráulica antigua.
“El análisis de la pendiente en los acueductos de Nimes coincide con los cálculos que presentan. Un trabajo riguroso sobre geometría aplicada.”
Dr. Marcos Ibáñez
Arqueólogo, Universidad de Sevilla
“Las compuertas de madera descritas en el artículo sobre física de fluidos replican con exactitud los hallazgos en el yacimiento de La Bastida.”
Ana Beltrán
Ingeniera hidráulica, CSIC
“El estudio sobre depósitos de lluvia en el Mediterráneo es una referencia obligada para quienes investigamos sistemas de cisternas romanas.”
Laura Cifuentes
Historiadora, Museo Arqueológico de Cartagena
Instituciones que han consultado nuestros informes
Usaban el corobates, una regla de madera con nivel de agua, y la groma para alinear tramos rectos. La pendiente se ajustaba por tanteo y observación del flujo, logrando desniveles constantes de hasta 0,5 % en kilómetros de canal.
Roble, olivo y cedro eran comunes por su resistencia a la humedad. Las tablas se encajaban en ranuras de piedra y se sellaban con brea o fibras vegetales. En Mesopotamia usaban madera de palmera datilera tratada con betún.
Las cisternas romanas se revestían con opus signinum (mortero de cal y teja molida) que impermeabilizaba y dificultaba la proliferación de algas. Además, incorporaban filtros de arena y grava en la entrada, y un sistema de decantación que separaba los sedimentos antes de que el agua llegara al depósito principal.
Sí. En la Roma republicana, los ediles fijaban turnos de riego y caudales máximos por parcela. En la cultura Moche, los canales se dividían en tramos con compuertas comunitarias, y el incumplimiento del turno podía conllevar multas en especie o trabajo forzado en la limpieza del canal.
Cada temporada seca se inspeccionaban las juntas y se reponían las piedras sueltas. Se retiraban los sedimentos acumulados y se reparaban las grietas con mortero de cal. En los acueductos elevados, se revisaban los arcos y se limpiaban los conductos de posibles obstrucciones vegetales.
Usaban relaciones empíricas entre el área de captación (tejados o patios) y el volumen de la cisterna. En las ciudades helenísticas, los ingenieros estimaban la precipitación media anual y dimensionaban el depósito para almacenar el equivalente a seis meses de consumo, con un margen de seguridad del 20 %.
Cada mes, un análisis detallado de un canal, compuerta o depósito antiguo. Sin promociones, solo geometría y física de fluidos aplicada.
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